Reggaeton: ¿Por qué  fascina tanto, y a su vez, por qué gana tantos detractores?
Brújula 43

Reggaeton: ¿Por qué fascina tanto, y a su vez, por qué gana tantos detractores?

Lo sabemos, no haces más que escucharlo. Por la mañana cuando suena el despertador, cuando enciendes la radio y el televisor. Cuando vas en el coche, en la oficina (porque los cascos de tu compi retumban a su ritmo) e incluso en las noticias. No hay forma de escapar: ¡el reggaetón está en todas partes!

Desde “pasito a pasito, suave suavecito” hasta “súbeme la radio que esta es mi canción”, las melodías pegajosas que se albergan bajo el umbral del estilo de música denominado como reggaetón están pegando fuerte y son imposibles de evitar. Cosa que es una maravilla porque te encantan…

…O en su defecto, cosa que es un horror porque las detestas con todas tus fuerzas.

PERO…. ¿QUÉ ES EXACTAMENTE EL REGGAETON?

Reggaeton es como se denomina popular mezcla latina de reggae con dancehall, la cual rápidamente ha sabido hacerse un hueco dentro del mainstream musical mundial. Y aunque es un toniquete que para muchos puede sonar (relativamente) nuevo, es algo que viene nutriéndose desde que empezó en Puerto Rico. Aunque si queremos rastrear aún más atrás sus raíces, podemos llegar hasta Panamá en los años 70, momento en el cual varios obreros provenientes de Jamaica llegaron a trabajar en el Canal.

Con ellos, un aluvión de ritmos del reggae empezaron a inspirar a los artistas locales que los empezaron a incorporar en su música. En los 80’s, estas composiciones se empezaron a escuchar por toda Latinoamérica y a partir de los 90’, su popularidad empezó a subir como la espuma como un género único que supo fusionar con hip-hop, reggae, merengue, y dancehall como nunca se había escuchado. A partir de allí, el reggaeton logró igualar a otros géneros como al rap, convirtiéndose en bandera de las jóvenes culturas urbanas de Latinoamérica.

PERO… ¿POR QUÉ LO ODIAN TANTOS?

Sencillo: El reggaeton no deja de ser una música fácil de escuchar, con un beat re-pe-ti-ti-vo que se le queda cualquier grabado en el cerebro y el cual no tiene mucha “ciencia” para dar con una formula exitosa. Aunque claro, ¡vete tú a escribir una canción tan exitosa como “Despacito” sin tener que pensarlo mucho!

Además, sus letras no dejan mucho a la imaginación, siendo (casi) siempre dedicadas a la pasión, el amor, el sudor y al bailar pegados, logrando una nula trascendencia para ser candidatas a convertirse en el próximo himno generacional.

Y POR QUÉ FASCINA A LAS MASAS?

Es algo que queda muy claro: Es música bailonga, es fresca, positiva y es (increíblemente) pegajosa. ¡No hay quien se la saque de la cabeza!

Su éxito no solo es innegable, sino que también muy pero que muy palpable, dándole nueva vida a la música latina dentro del mercado anglosajón.

¿Os acordáis de aquel boom latino que atacó las listas de éxitos americanos con Ricky Martin y Livin’ la vida loca; Enrique Iglesias y Bailamos o Shakira y La Tortura al principio de milenio?

Todos ellos abrieron el camino para que la sensualidad latina entrara de lleno en el mercado de EE UU. Poco a poco se fue enfriando la cosa y es ahora cuando los ritmos de mover caderas vuelven a resurgir de las cenizas. Y si a alguien le queda duda de cuánto durará la fiebre del reggaetón, no queda más que ver a artistas como Wyclef Jean, P. Diddy o Justin Bieber los cuales no paran de hacer colaboraciones con los grandes del género o que se atreven a incluirlo en sus canciones.

En un artículo para Noisey publicado el pasado mes de mayo, Emma Garland describía con exactitud y nitidez el por qué del éxito de canciones como “Despacito”: la canción es, simplemente, un rayo de luz que nos transporta a una isla en la que todo es disfrutable, sabroso y exótico. Porque nos saca de una realidad social en la que hay mucho mal y nos lleva, por un momento, a disfrutar de la vida sin importar que pasa a nuestro alrededor.

Si aplicamos esta teoría a todo el reggaetón… no es de extrañarse que muchos quieran caer en sus tentadoras garras.
¿O no?