Cómo explicarle a un millenial lo que era vivir sin teléfono móvil
Mindfulness

Cómo explicarle a un millenial lo que era vivir sin teléfono móvil

Vamos a ver, no es que seamos o seas viejo, al contrario, qué mejor que estar en la edad que estás para poder disfrutar de la vida y encima tener los conocimientos y la experiencia para hacerlo. Lo que pasa es que hay momentos en que las fronteras generacionales cambian de un momento para otro. Así, de repente y sin consultarnos.

Los denominados millenials han tenido la suerte (o desdicha) de haber entrado directamente en la era digital.

Nacieron sabiendo a usar un ordenador, con un móvil dispuesto a entretenerlos en cualquier momento de pataleta infantil y mantenerlos en contacto directo y constante con sus amigos. En cambio, a nuestra generación, la cosa se le presentó un poco diferente.

Es por eso que es más que probable que un millenial no tenga ni idea de lo que era vivir sin móvil. Ni idea y ni se lo imagina.

Si te sientas al lado de uno de estos seres humanos digitales a explicarles lo que era un día sin móvil, se quedarán aterrados en el momento en que les cuentes lo que significaba vivir dependiendo del fijo.

¿Te acuerdas de lo que representaba llamar a casa de algún compañero de clase para preguntarle acerca de los deberes del día y que este no estuviese en casa? ¿O que la chica de clase que te gustaba te llamara a casa y tu hermano colgase el teléfono porque él necesitaba hablar por teléfono? “Ya te llamará de vuelta”, le decía al objeto de tu afecto sin saber que tu no tenías su número de teléfono.

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¡Y cómo explicarle que cuando quedabas en un sitio no había opción a llegar tarde! ¿Te acuerdas? Quedabas con tu amiga a las 7 de la tarde a tomar algo y si esta se atrasaba 10 minutos no había forma de que te avisara. Podía quedarse estancada en el metro durante cuatro horas por una avería y tu seguías esperándola en la misma esquina.

Bueno y ya lo de buscar un mapa para llegar a tu destino por el móvil ya ni pensarlo. Te arrancabas un mapa de las páginas amarillas y ya tirabas. Eso o preguntar a cada una de las personas que te cruzabas… Por algo el dicho “preguntando se llega a Roma” es muy sabio.

Podrá parecer la prehistoria lo de una vida sin móvil, pero también tenía su encanto el poder vivir en paz sin bombardeos de mensajes, sin chats comunales, sin llamadas perdidas y sin mensajes te textos que te atiborraran el buzón…

Y tú, ¿te acuerdas de aquellos maravillosos años?