Reinventando los domingos, porque no son para quedarse en casa
Brújula 43

Reinventando los domingos, porque no son para quedarse en casa

Eres el dominguero clásico. De los que se levantan temprano y se ponen manos a la obra después de haber descansado unas buenas y merecidas 8 horas. Primero empiezas con un desayuno balanceado, te pones en marcha con tu mejor playlist y te pones a barrer, hacer la colada, lavar los cacharros y dejar absolutamente nítido todo tu hogar, de techo al suelo, para que durante la semana no tengas que preocuparte más de polvos y fregonas.

Luego, como todos los domingos, te vas a comer a casa de tus padres, te quedas dormido viendo una adormecedora película y te despiertas con el tiempo suficiente para ir al cine con tu pareja y cerrar el domingo con broche de oro.

Suena bien, pero podría sonar todavía mejor si te propones darle un poco más de “emoción” al asunto.

El domingo está hecho para que le des un poco de vida a tu semana, para que le des flow y sientas que todo el trabajo que has hecho de lunes a viernes (incluso a sábado, que es que no hay quien te pare) valga la pena. Los domingos de ponerse al día con la limpieza y de siestas están bien, pero hay alternativas para romper un poco con la rutina que pueden ayudar a que reinventes tus domingos y no termines viviendo un constante Día de la Marmota.

DE RUTA

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¿Cuál es la cosa que más te apasiona? Piénsalo bien. Ya que lo tengas en mente: Ve a por ello y crea una ruta. Por ejemplo: ¿Coleccionas monedas? Hazte una lista con mercadillos, tiendas, exposiciones… todo lo que se te ocurra que esté relacionado con tu ‘filia’ vale.

¿Las croquetas te flipan? Pues averigua dónde están las mejores de tu ciudad, las más famosas, hazte una guía con todos los sitios que venden croquetas en tu barrio, prueba sabores que nunca hayas probado ANTES y haz que tu domingo, gire alrededor de tus preciadas croquetas.

LA NUEVA ERA DEL PICNIC

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Les tenías manía a los picnics porque te parecían los eventos más sosos de la historia de la humanidad. Eso es hasta que empezaste a montarlos tú. ¿Por qué no hacer del picnic un chiringuito improvisado? Eso sí, alternando el odioso hilo musical de estos con tus canciones favoritas del momento y reemplazando las toallas a ras de playa por hamacas estilosas, sillas Acapulco y mesas corridas en las cuáles sentarte con tus amigos al más puro Kinfolk.

QUE SE CAMBIEN LOS PAPELES

Si vas a ir casa de algún familiar o amigo a la hora de comer, como sueles hacerlo los domingos, proponte ser tu el anfitrión en casa ajena. Y no te lo tomes como un deber o un esfuerzo, tómatelo como un pequeño reto personal para superarte y para homenajear a tus seres queridos.

Ponle atención a todo: a la manera de montar la mesa, a los colores de tus platos para que combinen con los de la decoración de tu casa, cúrrate las bebidas y averigua qué maridajes pueden encajar con el menú que has pensado. Y ya para rematar, pon un dresscode obligatorio para todos: ¿Qué tal si todos os disfrazáis de un personaje de Friends? ¿O de Mad Men?

COGE LA CÁMARA:

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Sabemos que te entró el complejo de bloguero no hace mucho y que decidiste invertir tu dinero en una buena cámara. Pero como no se te dio muy bien el asunto, decidiste abandonar el barco de la fotografía. No temas más amigo, porque el domingo es el día en el que retomarás ese instrumento (que tanto dinero te costó) y le darás el uso que necesita. Ahora bien, si sabes que el tema te va a costar trabajo, haz la tarea agradable yéndote a algún lugar que te dé placer fotografiar.

¿Qué tal un partido de fútbol? ¿Un concierto? ¿Qué tal llevándotelas de paparazzi y pillando los personajes más curiosos que te cruces por la calle?

Así que ya lo sabes, este domingo… que ni se te ocurra quedarte en casa.