Decálogo del viajero frecuente (y sus secretos para sobrevivir en el tren y/o avión)
Brújula 43

Decálogo del viajero frecuente (y sus secretos para sobrevivir en el tren y/o avión)

Hay mucho que aprender de los expertos viajeros a lo hora de embarcarse en un viaje. Y basta con seguir sus directrices, para que los trayectos se hagan más amenos, cortos y por qué no, hasta disfrutables.

Los viajes en coche suelen ser el sueño de todos: vas cómodo, paras cuando necesitas y quieres, bebes y comes lo que te apetece, escuchas la música que te pide el cuerpo y vas acompañado de quien tu quieres. ¡Ojalá todo fuese tan fácil en el tren y ojalá todo fuese más fácil en el avión!

Así que por el bien de tu próximo destino, vamos a repasar algunos de los hándicaps con los que se encuentran algunos viajeros como tú y como nosotros, los cuales buscan huir de lo cotidiano y se enfrentan a las adversidades de aeropuertos, baños, compañeros de viaje extraños y ruido… mucho ruido. Y para compensarte tantos estragos, vamos a contarte las soluciones a ellos, para que vayas preparado y nada te pille de imprevisto.

Señoras y señores, por favor, abróchense los cinturones.

AIRES ACONDICIONADOS

Vas con chanclas o sandalias, tu vestido más veraniego, la pamela puesta (por aquello de que no te cabe en la maleta) o una camiseta sin mangas. Tu destino incluye palmeras, mar y piscina y no se divisan ni frío ni lluvias durante toda tu estancia.

Pero no contabas con la astucia del aire acondicionado del avión/tren: siempre a tope y siempre dispuesto a hacerte el viaje de 14 horas (¡14!) una odisea para convertirte una estalactita. ¿La solución? Viaja con pantalones largos, mete una sudadera en la mochila y si eres friolero, incluso una bufandita.

RUIDO, MUCHO RUIDO

Cuando tú te propones dormir, un niño se propone llorar o gritar, una persona se propone llamar a su colega para decirle (a voces) qué tal ha ido su fin de semana y un adolescente se decide a entablar una conversación por Whatsapp, notificaciones a todo volumen incluidas.

¿La solución? Los trenes (aunque no todos) ya se han percatado de este “molesto” detalle y ya ofrecen vagones “en silencio”. Ahora bien, si no logras pillar plaza en uno de ellos, hagas lo que hagas, no te dejes los cascos en casa.

EL HAMBRE NUNCA AVISA

Te despiertas a horas intempestivas para llegar con tres horas de antelación al aeropuerto y cuando por fin llegas, hay una cola eterna para pasar por la zona de seguridad. Luego, te toca dar un eterno paseo para encontrar tu puerta de embarque y de repente, te percatas de no te ha dado tiempo desayunar. Y lo de pagar un ojo de la cara por un snack a bordo pues como que no te pilla muy bien, que es fin de mes.

¿La solución? Lleva siempre algo en tu bolso o equipaje de mano para saciar el hambre cuando ataque (más aún si vas en un viaje largo). Eso sí, recuerda que no se pueden llevar productos frescos ni frutas o verduras a bordo, así que opta por productos que vengan empaquetados para no tener problemas antes de embarcar.

EL W.C DEL INFIERNO

Ay ay ay, esta tiene telita. Dicen que a la hora de viajar (especialmente en avión), debes hidratarte para que tu cuerpo y piel no sufran las consecuencias. Así que debes de beber agua en cantidades industriales. Pero claro, esto significa que hay que recurrir al servicio más de una vez. Y si hay algo que un experto viajero te puede decir, es que estos no suelen ser muy higiénicos en el tren ni en el avión. Y mucho menos en las estaciones y aeropuertos.

¿La solución? Lleva siempre pañuelos contigo por aquello de las emergencias y asegúrate de comprar un antibacterial en la farmacia, perfecto para eliminar gérmenes cuando no encuentres jabón con el cual lavarte las manos el lavabo.

EL DILEMA DEL LOW COST

Esta es la que más duele porque si lo haces mal, ya no hay vuelta atrás. Nunca subestimes el poder del low cost a la hora de viajar, porque lo que ellos dicen va a misa. Así que siempre revisa bien si llevas una maleta que se ajusta a las medidas que ellos exigen, revisa si puedes llevar el billete en tu móvil o si por el contrario, debes de imprimirlo.

Revisa si tu asiento va junto al de tu acompañante o si debes de pagar una tarifa para poder disfrutar del vuelo juntos. Si no lo haces… ten por seguro que llegará la tragedia.

Ah, y ya de paso: REVISA QUE TU PASAPORTE O DNI ESTÉ VIGENTE