Cristina Díaz, una visión de la fotografía muy particular
Historias 43

Cristina Díaz, una visión de la fotografía muy particular

Cristina Díaz se ha reinventado varias veces y ha emprendido caminos equidistantes, hasta llegar a su destino: la fotografía. Todo un proceso al que llegó gracias al nacimiento de sus hijos y al amor que les profesa. Y es que muchas veces las decisiones o los deseos surgen sobre la marcha, cuando las circunstancias convergen y llega el momento en el que esa idea que tenías en mente sientes que debes llevarla a cabo.

Si queréis conocerla un poco mejor, seguid leyendo…

HUBO UN MOMENTO EN EL QUE TE DEFINÍAS COMO “PERIODISTA DE FORMACIÓN, BANCARIA DE PROFESIÓN, FOTÓGRAFA DE AFICIÓN Y MADRE POR DEVOCIÓN” HASTA QUE LA FOTOGRAFÍA SE CONVIRTIÓ EN TU FOCO PROFESIONAL. TRAS ESTE VIRAJE, ¿CUÁL DE LAS FACETAS TE HACE MÁS FELIZ?

Sin duda alguna, la de madre. Además, sin mi faceta de madre, sin mis hijos, probablemente yo hoy no sería fotógrafa, que es la otra parte de mi vida que me llena y en la que me siento realizada. Lo de estudiar periodismo fue un poco pataleta de adolescente. Yo quería salir de casa a toda costa y busqué una carrera que no estuviera en Alicante (siempre he pensado que elegimos nuestro futuro profesional demasiado jóvenes). En seguida me di cuenta de que no era lo mío. Lo del banco fue también el resultado de unas cuantas casualidades y nunca me gustó ni lo disfruté. Pero lo de ser madre… no sé cómo explicarlo… ADORO ser la madre de mis hijos. Además, como decía, todo lo de la fotografía empezó con ellos, a saber dónde estaría ahora si no me hubiese empeñado en hacerles mejores fotos cada día…


¿CUÁNDO, CÓMO Y POR QUÉ UNA EMPLEADA DE BANCA SE INTERESA POR LA FOTOGRAFÍA?

Creo que a mí siempre me interesó la fotografía y el mundo de la imagen en general y, a pesar de que siendo bien jovencita ya hice algún curso de fotografía y revelado químico, nunca llegué a plantearme la posibilidad de llevar encima una cámara que no fuera la clásica compacta. En realidad, fue con el nacimiento de mi primer hijo cuando de verdad sentí la necesidad de hacerle buenas fotos, de capturar esos momentos que pasaban por delante de mi mirada a toda velocidad. Fui mejorando en equipo, en técnica y, sobre todo, en mi forma de mirar, y pronto la fotografía y la maternidad se convirtieron en los dos grandes pilares en torno a los cuales giraba mi vida.

De fotografiar a mis hijos, pasé a fotografiar a los hijos de mis amigos. De ahí, a los hijos de gente que no conocía. Después llegaron las bodas y otro tipo de encargos. Y, casi sin darme cuenta, me encontré dejando la caja de ahorros y viviendo de mi gran pasión.


TIENES MUCHÍSIMOS SEGUIDORES, CLIENTES Y FANS DE TUS INSTANTÁNEAS. ¿CÓMO TE SIENTES AL VER QUE TU HOBBY ES HOY EN DÍA UN EJE FUNDAMENTAL EN TU VIDA Y LA FORMA EN LA QUE TE DESARROLLAS PROFESIONALMENTE?

Pues es innegable que me hace muy feliz, pero, sin ánimo de pecar de falsa modestia, lo cierto es que nunca termino de estar cien por cien satisfecha con mi trabajo. Me encanta que a la gente le gusten mis fotos (¡sería de locos decir lo contrario!), pero creo que, en realidad, mis fotos no son para tanto, no sé si me explico, pero hay tantos fotógrafos increíbles que nadie conoce… Muchas veces pienso que puede que ahora esté de moda y que mañana se pase y ya nadie me quiera contratar, o que no sepa llevar mis redes sociales y se olviden de mí, o que no sea capaz de evolucionar y la gente se aburra. Y todo eso… pues todo eso me atormenta un poco, la verdad. Pero bueno, por ahora, me va bien y doy gracias a la vida, a mi familia, a mis clientes y a mis seguidores por ello, por darme la oportunidad cada día de seguir trabajando en lo que más me gusta.

CUÉNTANOS ALGUNA ANÉCDOTA DESDE QUE DECIDISTE DEJAR LA BANCA PARA CONVERTIRTE EN FOTÓGRAFA PROFESIONAL

Uy, pues no sabría decirte. Solo que creo que fui la primera en apuntarme al ERE de la caja en la que trabajaba, ¡jajaja! Estaba yo aún de baja por el nacimiento de Alejandra, mi tercera hija, y una compañera me llamó para contarme que habían comunicado las condiciones para el ERE voluntario y a mí el corazón se me puso del revés. Le dije que me diera el teléfono de Recursos Humanos y llamé corriendo. El día que fui a firmar, la persona con la que me reuní me dijo algo así como: “Oye, que está claro que estás contenta, pero intenta disimularlo”.


¿QUÉ ACTITUD CREES QUE HAY QUE TENER PARA EMPRENDER Y SER TU PROPIO JEFE?

Creo que hay que ser organizado, disciplinado, responsable y, sobre todo (y esto es lo que peor llevo yo), ser capaz de detectar cuándo llega el momento de pedir ayuda, delegar, ampliar equipo… Habrá gente que viva toda su carrera profesional de autónomo sin necesidad de contar con ningún tipo de apoyo, pero creo que, en la mayoría de los casos, para crecer, hay que invertir y la inversión en equipo humano es, casi siempre, la más necesaria y efectiva. A ver si consigo hacerlo este curso, que es mi asignatura pendiente.

¿QUÉ CONSEJOS LE DARÍAS A ALGUIEN QUE QUIERE MONTÁRSELO POR SU CUENTA?

Mi consejo es que se lo piense muy, muy, muy bien. Esto de ser autónomo no es tan bonito como los autónomos a veces lo pintamos. El trabajo es trabajo, por mucho que nos guste lo que hacemos y frases como “Trabajar en lo que amas no es trabajar”, que leo en tantos pies de foto, es, simple y llanamente, MENTIRA, ¡claro que es trabajar! Además, ese tipo de pensamientos son los que nos llevan a tener una política de precios errónea y sin unos precios pensados y meditados, lo normal es que no se pueda vivir. Antes de dejar un trabajo fijo y seguro, antes de lanzarse al vacío, hay que tener un plan, más o menos elaborado, porque, aunque hay excepciones, lo normal será que fracases.

Dicho todo esto, también confesaré que me encanta ser autónoma, sobre todo, por la facilidad que tengo para conciliar con mi vida personal y eso, para mí, es mucho (y no tener jefe mola bastante también ;)).

¿CÓMO DEFINIRÍAS TU ESTILO FOTOGRÁFICO?

Es un estilo muy natural, directo y espontáneo. Huyo de las poses y de las fotos preparadas. De hecho, dejé el estudio que tenía al principio de mi carrera profesional porque no me sentía nada cómoda en él. Todo tan pensado, tan milimetrado, los clientes tan conscientes de mi presencia y la de mi cámara… Me gusta que las personas a las que fotografío se reconozcan en las fotos que les hago. Por eso, prefiero no darles muchas pautas sobre qué hacer o incluso sobre cómo vestir o qué llevar a las sesiones. En las bodas, igual, incluso en la sesión de retrato que suele haber siempre, intento no dirigir prácticamente nada. Tanto me gusta la espontaneidad que procuro aprovechar siempre la luz natural disponible, aunque lo cierto es que me gustaría tener mucha más soltura también con la artificial, por las posibilidades infinitas que te da. Por otra parte, no es un secreto que soy fan incondicional de la fotografía en blanco y negro, a pesar de pecar de algo de incoherencia al ser el blanco y negro lo menos fiel a la realidad que existe.

¿A QUÉ FOTÓGRAFOS DE TODOS LOS TIEMPOS ADMIRAS?

Retengo fatal los nombres, soy un desastre, y admiro a muchísimo más fotógrafos de los que puedo recordar, pero hay nombres que no se me olvidan, sobre todo, si tengo algún libro de ellos, o he visto algún documental o he visitado alguna exposición… A veces, me gustan sus fotos por pura estética o temática, otras veces, por su dominio de la composición, otras, es su vida y su historia lo que más me atrae… Cartier-Bresson, Diane Arbus, Vivian Maier, Doisneau, Cristina García-Rodero, Helmut Newton, Sebastiao Salgado, Richard Avedon, Dortothea Lange, Sally Mann, Robert Capa, Joan Colom… Además, hablar de “grandes de todos los tiempos” es difícil en este arte tan relativamente joven (Bresson murió hace solo unos años y muchos de los que menciono siguen vivitos y coleando).

¿ADEMÁS DE HACER SESIONES DE FOTOS, HAS IMPORTADO O IMPARTES CURSOS?

El tema de la formación es algo que siempre tengo rondándome la cabeza, pues me lo demandan bastante, pero no termino de diseñar bien ese proyecto. Impartí junto a mi amiga (y admirada fotógrafa), Charo Díez, un curso dirigido a padres al que llamamos “De profesión, mamarazzi” y en el que pretendíamos transmitir que cada padre es el mejor fotógrafo para sus hijos por el simple hecho de que los padres somos los únicos que estamos presentes en cada momento de la vida de nuestros niños. Seguramente lo retomaremos, porque lo cierto es que gustó bastante y nos han seguido preguntando mucho por futuras ediciones. También tengo pendientes unos cursos con alguna que otra escuela, pero, por ahora, nada cerrado.

¿QUÉ ES PARA TI LA FELICIDAD?

La felicidad, para mí, es una playa desierta, marea baja, mis hijos jugando y riendo en la orilla y una cámara colgada de mi cuello. Eso y tener la bandeja de entrada con todos los mensajes leídos y contestados 😀

PROYECTOS DE FUTURO

Mi vida personal está ahora mismo un poco destartalada por diferentes motivos, así que mi primer proyecto es conseguir que a mis hijos no les afecte en absoluto nada de los líos de los mayores. En lo profesional, no tengo proyectos más allá de tomarme más en serio lo de la formación que hablábamos un poco más arriba. En realidad, necesitaría frenar un poco para tomar perspectiva, reorganizar mi negocio o, más bien, organizarlo, pues, cuando empecé con la fotografía profesional, lo hice un poco “a las bravas”, me lancé a la piscina sin ningún tipo de plan y creo que eso, al final, puede pasarme factura. Además, me gustaría ser capaz de sacar cada año un par de semanas para viajar a un destino apetecible para hacer fotos por puro placer. Viví esa experiencia en marzo de 2016 cuando me fui a La Habana y supuso tal chute de motivación, autoestima y reenamoramiento de la fotografía que creo que me vendría muy bien, como mínimo, una dosis al año.


UN SUEÑO…

¿Uno solo? Qué difícil… No sé, quizás, recibir el encargo de una gran revista tipo National Geographic para hacer un proyecto fotográfico sobre alguna cultura remota y poco conocida… Me atrae muchísimo la fotografía documental y periodística y, además, creo que se me podría dar bastante bien. Mi sueño en lo personal es tener unos hijos felices, con una gran autestima, autónomos y sabedores de lo queridísimos que son.